sábado, 2 de mayo de 2015

El amor de padre lo mantiene de pie

Eleopoldo Hernández es padre joven que ha llegado a Coatzacoalcos en busca de ayuda para curar a su pequeño hijo quien padece Guillan-Barre y sus tratamientos son costosos.
  

COATZACOALCOS/NANCY MORALES


Una prueba de amor, lucha y fe por sacar a los hijos adelante ante todo obstáculos es el caso de Eleopoldo Hernández Méndez padre de Ricardo Hernández Cardoza, un pequeño de tan solo cuatro años que está paralizado por el padecimiento de Guillan-barre del cuello hacia abajo.
Eleopoldo Hernández ha venido a Coatzacoalcos desde un pueblito llamado Murillo Vidal que está a seis horas de Las Choapas, buscando la manera para que el pequeño Ricardo pueda ser atendido y reciba el tratamiento adecuado.
El síndrome de Guillan-barre es una enfermedad que ocurre cuando el sistema de defensa del cuerpo (sistema inmunitario), ataca parte del sistema nervioso por error. Esto lleva a que se presente inflamación de nervios que ocasiona debilidad muscular o parálisis.

ABANDONADO POR SU FAMILIA
Su tratamiento es muy caro y lamentablemente Eleopoldo es un joven de tan solo 23 años sin estudios, que ha sido abandonado por su familia ante esta adversidad, ya que ni su familia ni la madre del niño lo están apoyando en esta dura lucha con su hijo.
“Yo he pedido dinero prestado con mi cuñado le debo nueve mil pesos, para comprar las medicinas de mi hijo, trabajo en lo que haya busco diario”, dijo Hernández Méndez.

REQUIERE MÁS APOYO
Aunque muchas opiniones de expertos afirman que ésta enfermedad es más común entre los adultos de 30 a 40 años, los niños no están exentos de este terrible padecimiento que tiene a Ricardito inmóvil, por lo que está obligado a ser trasladado en una carriola.
Pese a esto el niño se muestra muy contento platica con las personas, y no para de demostrarle a su padre lo mucho que lo quiere, afortunadamente la fundación Casa Amor brindará el apoyo para que Ricardito como le dicen quienes lo conocen, pueda estar en la localidad durante tres meses y lleve su adecuado tratamiento y las terapias físicas.
Hasta el momento el primer tratamiento ya le fue aplicado el cual tuvo un costo de 10 mil pesos, mismo que cubierto por el hospital donde fue atendido, sin embargo faltan muchos más por delante, por lo que el joven padre se ve agobiado al no tener los recursos para curar a su hijo.
“Yo estoy solo voy a estar aquí otros tres meses más y yo no sé qué hacer, estoy solo, yo cuido bien a mi hijo porque lo quiero mucho, por eso espero contar con el apoyo de la gente para curarlo”, expresó con preocupación Eleopoldo Hernández.

FRASE:
“A donde vaya mi hijo voy yo, porque lo amo mucho y solo quiero que se cure”. 

ELEOPOLDO HERNÁNDEZ MÉNDEZ

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