COATZACOALCOS/NANCY MORALES
Una prueba de amor, lucha y fe por
sacar a los hijos adelante ante todo obstáculos es el caso de Eleopoldo
Hernández Méndez padre de Ricardo Hernández Cardoza, un pequeño de tan solo
cuatro años que está paralizado por el padecimiento de Guillan-barre del cuello
hacia abajo.
Eleopoldo Hernández ha venido a
Coatzacoalcos desde un pueblito llamado Murillo Vidal que está a seis horas de
Las Choapas, buscando la manera para que el pequeño Ricardo pueda ser atendido
y reciba el tratamiento adecuado.
El síndrome de Guillan-barre es una
enfermedad que ocurre cuando el sistema de defensa del cuerpo (sistema
inmunitario), ataca parte del sistema nervioso por error. Esto lleva a que se
presente inflamación de nervios que ocasiona debilidad muscular o parálisis.
ABANDONADO POR SU FAMILIA
Su tratamiento es muy caro y
lamentablemente Eleopoldo es un joven de tan solo 23 años sin estudios, que ha
sido abandonado por su familia ante esta adversidad, ya que ni su familia ni la
madre del niño lo están apoyando en esta dura lucha con su hijo.
“Yo he pedido dinero prestado con mi
cuñado le debo nueve mil pesos, para comprar las medicinas de mi hijo, trabajo
en lo que haya busco diario”, dijo Hernández Méndez.
REQUIERE MÁS APOYO
Pese a esto el niño se muestra muy
contento platica con las personas, y no para de demostrarle a su padre lo mucho
que lo quiere, afortunadamente la fundación Casa Amor brindará el apoyo para
que Ricardito como le dicen quienes lo conocen, pueda estar en la localidad
durante tres meses y lleve su adecuado tratamiento y las terapias físicas.
Hasta el momento el primer
tratamiento ya le fue aplicado el cual tuvo un costo de 10 mil pesos, mismo que
cubierto por el hospital donde fue atendido, sin embargo faltan muchos más por
delante, por lo que el joven padre se ve agobiado al no tener los recursos para
curar a su hijo.
“Yo estoy solo voy a estar aquí otros
tres meses más y yo no sé qué hacer, estoy solo, yo cuido bien a mi hijo porque
lo quiero mucho, por eso espero contar con el apoyo de la gente para curarlo”,
expresó con preocupación Eleopoldo Hernández.
FRASE:
“A donde vaya mi hijo voy yo, porque
lo amo mucho y solo quiero que se cure”.
ELEOPOLDO HERNÁNDEZ MÉNDEZ
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