sábado, 14 de marzo de 2015

Aperturan 2 tiendas de mariguana en San Diego


Las tiendas estarán cerca de la frontera con Tijuana y serán negocios con fines terapéuticos.

SAN DIEGO/AGENCIAS

El cabildo del gobierno de San Diego aprobó la apertura de tres dispensarios o negocios de venta de mariguana con fines terapéuticos y dos de ellos estarán a sólo unos pasos de la frontera con Tijuana, en los poblados de San Ysidro y Otay.
La tienda en San Ysidro se ubicará en las inmediaciones del mayor centro comercial en la frontera estadunidense con México y a sólo una cuadra de la garita más transitada entre los dos países, la de San Ysidro.
La de Otay, A Green Alternative, fue la primera que autorizó el cabildo de gobierno hace menos de dos semanas, después de 20 años de aprobada la ley estatal que autoriza el “consumo compasivo” de la mariguana, pero San Diego se había negado a adoptar la legislación.
Se llama consumo compasivo porque el electorado aprobó la ley con la idea de que la mariguana ayuda a mitigar síntomas insoportables de dolor o incontenibles entre personas con enfermedades terminales y otros males.
Tomó dos décadas tener las primeras tiendas locales, “porque San Diego es una ciudad muy conservadora”, dijo el propietario de la tienda en Otay, David Blair, en conversación con Excélsior mientras dirigía trabajos de acondicionamiento del local donde abrirá la tienda en la Plaza Otay, a menos de dos cuadras después de cruzar la frontera por la garita.
“Yo creo que se dieron cuenta de que perdían ingresos por impuestos de venta y tarifas de permisos, y de que era un negocio que no estaba regulado, y por eso cambiaron de opinión”, dijo Blair.
En efecto, mientras la ciudad aprueba gradualmente la apertura de dispensarios, al mismo tiempo, en lo que va del año, han cerrado 18 negocios del mismo tipo que operaban amparados en la ley estatal, pero sin permiso local, según informó la Procuraduría de Distrito.
El procurador Jan Goldsmith dijo que la policía investiga otros negocios similares para cerrarlos, “porque ahora que tenemos un reglamento, esos dispensarios (ilegales) no tienen sentido”.
Los negocios que abran tendrán que apegarse a normas estrictas, sobre todo de seguridad. Los trabajos en Otay, por ejemplo, incluyen instalación de ventanales a prueba de balas y una ventanilla como las de los cajeros en las casas de cambio para revisar identificaciones y permitir el paso sólo a personas registradas.
También contará con personal de seguridad privada en el lugar las 24 horas del día, según explicó el propietario.

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